PINTURAS  RUPESTRES  EN  ARGENTINA



- Arte rupestre en Salta


Si bien se sabe que, nuestros antepasados nativos, no tuvieron escritura, con un código descifrable como ocurrió en otras culturas del mundo, es a través de su arte rupestre, su necesidad de comunicación y permanencia a en el tiempo. Preferimos remitirnos a lo que directamente nos muestran: vestimenta, adornos, hábitos, utensilios... como parte de su forma de vida y costumbres. Abundan en nuestro territorio estas manifestaciones expresadas a través de petroglifos, y de pinturas rupestres. Los petroglifos son piedras grabadas con la técnica del punteado y del raspado. Se han encontrado representaciones de caza, figuras geométricas, de animales, antropomorfas...Tambien se hallan las extrañas "piedras paradas", algunas con grabados (como las que aglutinaron en Tafí del Valle en el parque los Mehires) en zonas altas, generalmente en Abras (paso alto en la montaña que divide dos zonas), se encuentran campos de petrofligos en las proximidades de Santa Rosa de Tastil, San Bernardo de las Zorras, Cafayate, Alto Valle Calchaquí...
Las pinturas rupestres, realizadas con materiales del lugar, minerales u orgánicos, generalmente sobre aleros de areniscas. Los colores que predominan son el blanco, ocre, rojo y negro en hombres escudos, llamas y suris.

- Arte rupestre en la provincia de Córdoba

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El Parque Arqueológico y Natural de Cerro Colorado, se encuentra en la República Argentina, más exactamente en la provincia de Córdoba, en el punto de reunión de tres departamentos provinciales: Tulumba, Sobremonte y Río Seco. Distante de la capital de Córdoba 168 km.
Cerro Colorado, es parte integrante de la sierra de Ambargasta en el norte de la provincia de Córdoba. El área dentro de la cual se encuentra, fue su origen una depresión granítica rellenada por areniscas siliceas y conglomerados hace aproximadamente unos doscientos 230 millones de años, en una época geológica llamada triásica, correspondiente a la era mesozoica o secundaria, siendo los agentes de acarreo, el agua, el viento y los desniveles naturales de los terrenos.
Los que hoy constituyen el Cerro Colorado son restos de aquellas antiguas acumulaciones que fueron objeto de la erosión producida por los agentes naturales. Se trata de cerros de areniscas rojas, ricas en ocre u óxido de hierro, o bien rosadas o grises, y que muestran la superficie llena de oquedades de formas por demás curiosas, como aleros, grutas, cavernas, etc... que el aborigen aprovechó para ejecutar sus pictografías, las que se han conservado hasta nuestros días gracias a haber sido realizadas en lugares protegidos de los agentes atmosféricos.

Los principales grupos de pinturas rupestres están en los cerros Inti Huasi, Veladero, Colorado, y en la prolongación de este, denominada el Desmonte. Las figuras son de carácter zoomorfo y antropomorfo, y una tercera que representa signos indescifrables. Se destaca el exacto realismo con que fueron dibujados algunos atributos de las figuras de los conquistadores hispanos, como adornos en las monturas o detalles en la celada, mientras que las representaciones de los guerreros indios son esquemáticas y convencionales. Sin duda los artistas indios contaban con normas determinadas y aceptadas para la representación de la figura humana, lo que constituiría el estilo pictográfico del cerro colorado; pero frente a las figuras diferentes y desconocidas, como las de los españoles y sus extraños animales domésticos, que por primera vez veían los ojos asombrados de los indios, estos trataron de dibujarlos de la manera mas real que sus recursos técnicos lo permitían.
Gran parte de los animales autóctonos, en cambio, tienen un carácter naturalista, siendo fácilmente reconocible el modelo. Llamas y guanacos se destacan por sus largos cuellos y los ciervos por sus cornamenta. Más estilizados son los diseños de reptiles, saurios y serpientes. Hay excelentes ejemplos de felinos y cóndores ejecutados con el recurso del puntillismo, que realizaban por untado directo del dedo en la materia colorante. Otras imágenes parecen haber sido diseñadas con una especie de pincel.
Los colores más usados fueron el blanco, rojo y negro. Para lograrlos aprovecharon los beneficios de los minerales, de los cuales obtuvieron los pigmentos, materia prima para elaborar las pinturas que luego emplearían sobre las rocas. Utilizaban algunos óxidos, hematites, limonita, pirolusita y psilometano y el carbonato de calcio. Para el color rojo se usó la hematites, el negro se conseguía con los minerales de manganeso, y el blanco calcinando el carbonato y logrando óxido de calcio. Todas las sustancias, una vez pulverizadas, se mezclaban con grasa de animales y se aplicaban directamente sobre la pared. Con respecto al origen de las pictografías, solo se posee un dato fidedigno para detectarlo; la presencia del arco y la flecha es el elemento típico de las pinturas, el flechero emplumado, que subsiste hasta la época de la conquista instrumento que habría llegado a las sierras centrales alrededor del siglo cuarto de la era cristiana, procedente del noroeste. A esa época deben remontarse pues las primeras pinturas. Las escenas en que aparecen los españoles marca el último jalón cronológico de estas expresiones artísticas, a mediados del siglo dieciséis. Dentro de las miles de representaciones de motivos diversos, el mayor número de estos corresponden a figuras humanas y animales. En menor proporción los hay de carácter geométrico y existe gran cantidad de no identificados: figuras humanas, de mamíferos, insectos, reptiles y aves (70% del total conocido) motivos geométricos que alcanzan el 14%, los no identificados significan el 16% del total.
Lo más característico de Cerro Colorado, son las figuras de guerreros componiendo escenas que sin duda reflejan hechos reales. Estos guerreros son identificables fácilmente por su complicado tocado, que cae de la cabeza hasta los pies, y por arco y flechas que llevan en la mano. Sus diseños naturalistas están realizados de manera sencilla y esquemática.

- Arte rupestre en Neuquén

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En marzo y abril del año 2004, arqueólogos encontraron nuevas pinturas rupestres. El hecho fue en una cueva de granito a menos de un kilómetro aguas arriba de la nueva represa de Pichí Picún Leufú, cercano a San Martín de los Andes, Provincia de Neuquén. Lo sorprendente del hallazgo es que estas pinturas no encuadran con estilos conocidos que han aparecido en la región. Son absolutamente nuevas para la Patagonia. Las representaciones pueden tener significación a partir de los trazos de colores, y también de los espacios contenidos por éstos, en los que sólo se ve la roca gris de soporte. Se trata de un efecto "figura-fondo", desconocido hasta ahora al sur del río Colorado. En la actualidad es una de las técnicas usuales en la gráfica publicitaria. Este tipo de roca no es buena como soporte de representaciones gráficas, pero los ignotos y antiguos autores han tratado de aprovechar espacios naturalmente lisos y desprovistos de irregularidades. Hasta se han valido de algunos de los accidentes naturales del alero -como pequeñas salientes en extraplomo en su parte superior-, para que las pinturas estuvieran más al resguardo de la intemperie y del paso del tiempo.
El friso mide aproximadamente 2 metros con 40 centímetros y se ha desarrollado en forma inclinada. Las representaciones fueron realizadas únicamente con pigmentos rojos, aunque en el mismo alero y en otros cercanos, además de este color, hay otras pinturas que incluyen el ocre y el negro. Las sustancias con la que fue realizada esta enigmática representación son motivo de análisis, pero en primera instancia podrían tratarse de óxidos de hierro. El hallazgo ha interesado particularmente a los investigadores, ya que del diseño en el que se articulan los elementos gráficos, podrían inferir un tratamiento de "figura-fondo" única en la Patagonia. Estas formas coexisten en el mismo alero y en otros muy cercanos con representaciones de un estilo muy definido, y que ha sido denominado de "grecas", compuesto principalmente por elementos geométricos, con líneas quebradas, triángulos opuestos por los vértices, enmarcados, con fuerte utilización de ángulos rectos, y algunas formas laberínticas. Todas las representaciones son abstractas, no hay figuras antropomorfas o zoomorfas. Esta tipología, sí muy extendida a lo largo de la Patagonia y hasta en la región pampeana, podría echar luz sobre la antigüedad de las pinturas.
De acuerdo con los estudios iniciados al respecto por el investigador europeo Osvaldo Menghin, y continuados por Schobinger y Gradín en nuestra Patagonia, la antigüedad de este tipo de representaciones puede situarse entre los siglos VIII y XVI. "En este lapso hubo una explosión de la geometrización de las representaciones rupestres de la Patagonia", afirma la arqueóloga Estela Cúneo. Pero difícilmente pueda saberse con exactitud qué antigüedad tienen, ya que no hay posibilidades de fecharlas a través de dataciones radiocarbónicas.
Otras pinturas de aleros cercanos hechas con negro, no fueron realizadas con carbón sino probablemente con manganeso. Si se hubiera utilizado carbón -material de origen orgánico-, para las representaciones, hubiera sido posible exponerlas al carbono 14 para conocer su antigüedad, como se realiza en investigaciones de pictografías en Australia, Estados Unidos de Norteamérica y Canadá.


Arte rupestre de Salta    Español a caballo


Caciques del Cerro Colorado


Pintura rupestre en Lonco vanca    Pintura rupestre (Argentina)


Zoomorfos - Chamanes - Reptiles


Chaman y Condor


Caciques (Cerro Colorado)


Estepa Patagónica


Pintura rupestre (Argentina)   Cueva de las Manos (Argentina)


(*) ACOSTA VIVAS, Esteban . Arte Rupestre de Cerro Colorado (Córdoba, Argentina). en Rupestre/web, (**) Noticia extractada de la nota de Ricardo Caletti para el Diario Río Negro.







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