EL  ARCA  DE   LA  ALIANZA



En la Tradición sagrada contenida en el Antiguo Testamento no se pone ni por un momento en duda que fuese el propio Yahvéh quien diera las instrucciones a Moisés para la construcción del Arca. Estas instrucciones fueron seguidas al pié de la letra por Bezaleel y otros "hombres hábiles a los que Yahvéh había dado pericia", quienes no sólo construyeron el Arca sagrada, sino que también trabajaron en la elaboración del Tabernáculo, el candelabro de siete brazos, el vestuario de los sacerdotes, la mesa sagrada, los objetos para los que estaba destinada, etc.



- La gran "Orden Sagrada"

"...Harás un Arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y otro codo y medio de alto. La revestirás de oro fino por dentro y por fuera y labrarás una cornisa de oro alrededor. Le pondrás cuatro anillos, uno en cada ángulo del Arca, dos a un lado y dos al otro. Harás también unas varas de madera de acacia y las cubrirás igualmente con oro. Las pasarás por los anillos que están a los lados del Arca para llevarla.
Estas varas estarán siempre metidas en los anillos y no se sacarán de ellos. En el Arca pondrás el Testimonio que yo te daré. Le harás una cubierta, el "Lugar del Perdón», de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. Asi mismo harás dos querubines de oro macizo, y los pondrás en las extremidades de la cubierta. Pondrás un querubín a una extremidad, y el otro en la otra; formarán un solo cuerpo con la cubierta, a sus dos lados. Los querubines extenderán sus alas hacia arriba y sus alas cubrirán el Lugar del Perdón. Estarán de frente el uno al otro y sus caras mirarán hacia el Lugar del Perdón. Lo pondrás sobre el Arca, y pondrás dentro de ella el Testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo para darte mis órdenes referentes a los hijos de Israel. Te hablaré de encima del Lugar del Perdón de en medio de los dos querubines puestos sobre el Arca del Testimonio"... (Éxodo 25,10-22).
Además de los mandamientos hay fuentes que aseguran que el arca contenía la vara de Aarón y un cuenco de maná. Su transporte y cuidado solo estaba reservado a los levitas de la familia de Caath. El arca abría la marcha durante los años de expedición del pueblo judío por el desierto y estaba siempre a la cabeza del pueblo. Para ellos era la manifestación física de Dios y a ella se recurría en busca de ayuda sobre todo en tiempos de guerra.
Tener el arca era tener a Dios. Al contacto con ella, las aguas del Jordán se abrieron para Josué. Viajaba envuelta en una piel teñida de azul y en otra color jacinto. En el templo su lugar estaba en el Sancta Sanctorum, el espacio más sagrado del Tabernáculo. Pero los avatares de la historia la obligaron a salir muchas veces del santuario.



- Peripecias y vicisitudes del Arca Sagrada


Justo después de que las aguas del Mar Rojo se abrieran para que las cruzara el "pueblo elegido", comienza a hablarse del Arca. Hasta su llegada a Jerusalén y su instalación definitiva en el Sancta Sanctorum del Templo de Salomón, su pista parece extraordinariamente clara. Primero fue llevada cerca de Jericó, donde dio a Israel su primera victoria militar en Canaán. A continuación la instalaron en Gilgal, cerca del Mar Muerto, para desplazarla después a Siquem, donde renovó el pacto con Yahvéh que simbolizaba el Arca y su contenido: las Tablas de la Ley.
Tras un breve paréntesis en Betel, el Arca se quedó durante una buena temporada en Siló, donde fue cuidada por la familia del sacerdote Eli y desde donde fue llevada a la batalla de Afec, en la que los filisteos se apoderaron de ella y la exhibieron después como trofeo de guerra. No tardaron en devolverla siete meses más tarde. Horrorizados por las muertes, los tumores y las epidemias que según ellos provocó, la abandonaron sobre un carro tirado por dos vacas. En su trayecto varias personas murieron por el trato poco reverente que le dedicaron.
Para entonces, el Arca se quedó en Bet Semes, provocando la muerte de setenta hebreos que intentaron mirar en su interior, quién sabe si para comprobar si faltaba algo de su precioso contenido. Lo cierto es que el miedo al Arca hizo que ésta se "exiliara" a Quirat Jearim donde fue custodiada durante veinte años por un cierto Abinadab, hasta que el rey David se propuso llevársela a Jerusalén. En el traslado murió Oza, un joven encargado del cuidado del Arca, quiso sujetarla durante un bamboleo para que esta no se estrellase contra el suelo. El joven Oza cayó fulminado. El arca no había tenido en cuenta sus buenas intenciones.
David atemorizado la dejó durante tres meses en casa de Obededom de Gat. Una vez pasado el incidente, se preparó una tienda en Jerusalén donde estuvo el Arca hasta que Salomón terminó su Templo. Y fue allí, curiosamente en el lugar más seguro de todos en los que estuvo el Arca, es cuando se pierde la huella. Es aqui donde terminaría su historia y comenzaría la leyenda...



- El Arca en Etiopía

Etiopía es un país lleno de misterios, desde su nombre cuyo significado es "rostro quemado" pasando por ser la cuna del fascinante Nilo Azul, hasta las iglesias excavadas en la Roca de Lalibela, cuya secreta construcción aún no ha conseguido ser desentrañada por los estudiosos.
Pero los misterios no han hecho más que comenzar. Estas tierras contienen restos paleontológicos de los orígenes de la humanidad, monolitos que llegan a alcanzar los 34 metros de altura bellamente decorados, restos del magnífico Palacio de la Reina de Saba o el Arca de la Alianza guardada por los muros de la Iglesia de Santa María de Sión en Axum, que según cuenta la leyenda fue traída a este país por Menelik I, el hijo de la Reina de Saba y el sabio Salomón. Cuenta la leyenda que el primer emperador de Etiopía fue Menelik, por ello los monarcas etíopes se denominaban "negus" cuyo significado es "Rey de Reyes".
En cuanto a las hipótesis sobre el paradero del Arca Sagrada, señalaremos en primer lugar la aportada por el incansable investigador británico Graham Hancock, narrada en su bestseller Símbolo y Señal, el cual durante muchos años siguió la pista del Arca de la Alianza desde su misteriosa desaparición bíblica. En 1983 Hancock oyó hablar por primera vez de su conexión con Etiopía, mientras escribía un libro sobre este país africano. Hancock fue corresponsal político en Etiopía y en su visita a la ciudad de Axum, conoció al que afirmaba ser guardián del Arca o Tabot. Se trata, como indica Hancock, de nueve trozos de madera, "cuadrados unos, otros rectangulares, ninguno de más de dieciocho pulgadas de largo, y de ancho ni más de tres de grueso", siendo la mayoría muy simples, "pero todos llevaban alguna inscripción que reconocí como ge’ez, la antigua lengua litúrgico de Etiopía", y algunos pocos "tenían también grabadas cruces y otros emblemas", quien le relató la leyenda del hijo de Salomón y Belkis, y su relación con el objeto sagrado.
En 1989 un periodista británico hizo una declaración que sacudió al mundo. La legendaria Arca Perdida no se encontraba perdida en realidad sino a salvo, escondida en una iglesia de Etiopía a donde había sido trasladada secretamente hace más de 1.000 años.
Pero si el Arca estuvo todo este tiempo en Etiopía, cómo pudo el resto del mundo no darse cuenta de ello. Parte de la respuesta puede estar en la leyenda de cómo se transportó el Arca desde Israel hacia Etiopía. La Biblia narra que en tiempos de Salomón, Jerusalén era visitada por la misteriosa reina de Saba. Los etíopes creen que era una reina etíope. Cuenta la leyenda que de la unión de Salomón y la reina de Saba, nació Menelik I, primer rey de Etiopía. Años más tarde Menelik fue enviado a casa de su padre en Jerusalén para recibir educación, a pesar de los esfuerzos de Salomón para que se quedara, Menelik regresó a Etiopía con el primer hijo del sumo sacerdote. La tradición cuenta que se llevaron consigo el Arca y la colocaron en una especie de tabern&aaacute;culo en un templo en la isla de Elefantina, cerca del río Nilo, donde permaneció por 800 años hasta que el rey Ezana de Etiopía la llevó hasta su emplazamiento actual en Axum. ¿Qué sucedió luego de esos 800 años? Etiopía fue convertida al Cristianismo y el rey cristiano llegó con sus ejércitos, llevó el Arca a Axum y la colocó en la Iglesia de Santa María de Sión donde esta desde entonces.
Extrañamente el Arca es el punto central del culto y la adoración cristiana en Etiopía, cada una de las 20.000 iglesias de Etiopía contiene una réplica del Arca de la Alianza.
Al Dr. J.O. Kinnaman, fundador del Museo Nacional de Etiopía, se le permitió entrar en el templo de Santa María de Sión en Axum para que contemplara el Arca que allí se custodia. No pudo tomar fotografías, pero si realizó unos bocetos.
Tesis parecida a la de Hancock sostiene el escritor Grant Jeffrey, en Profecías de Armagedón, que narra una conversación con el príncipe Stephen Menghesa, biznieto del emperador Haile Selassie y supuesto descendiente directo, por tanto, de Salomón y Menelik. Menghesa refirió a Jeffrey que tras la proclamación del Estado de Israel en 1948, muchos falashas etíopes empezaron a discutir planes para el retorno del Arca de la Alianza a Israel y ayudar a la construcción del Tercer Templo, que contribuiría a una auténtica atmósfera de paz y concordia, uniendo a cristianos, judíos y musulmanes y enterrando para siempre las voces amigas de la eterna discordia, ideal que muchos atribuyen también a la Orden del Temple.



- El Arca en el monte Calvario

El gran arqueólogo Ron Wyatt asegura, en cambio, que el Arca auténtica (pues al parecer existen innumerables réplicas), se encuentra enterrada bajo el monte Moriah, en el Grotto o caverna en la que Jeremías escondió el Tabernáculo, el Arca de la Alianza y el Altar del Incienso, cerrando después la entrada.
El lugar señalado por Wyatt para iniciar la búsqueda, la cual emprendió en compañía de sus dos hijos, era un vertedero situado a lo largo de la escarpada ladera del monte Moriah, que algunos denominan la "pared del Calvario" y cuyo relieve dibuja una especie de calavera alusiva al Gólgota donde Jesús fue crucificado.
Después de investigar los alrededores, el arqueólogo decidió excavar perpendicular a la roca. Despuós de casi dos años de trabajo, terminó descubriendo una cueva de cinco por cinco metros, y tras introducirse en ella comprobaron que estaban bajo el monte Moriah. El 6 de enero de 1982, después de una intensa búsqueda en todos los pasadizos y cavidades encontrados, Wyatt halló lo que buscaba. Bajo la tenue luz de su linterna adivinaba una caja de piedra con la tapa partida en dos y justamente encima, en el techo de la cueva, distinguió una grieta ennegrecida por algún sedimento. Alcanzó la caja y comprobó que la hendidura de la tapa estaba impregnada de la misma sustancia del techo. Sin embargo, dada la escasez de espacio para moverse volvió días después con unos instrumentos ópticos especiales de cuya lectura dedujo que el contenido de la caja no era otro que el Arca de la Alianza. Posteriormente el propio Wyatt pudo comprobar que la grieta del techo era la prolongación natural de otra que había visto en un agujero que él había interpretado como base de apoyo para la cruz de Jesús. Wyatt dedujo que la sustancia negra podría ser sangre que se hubiera colado por la grieta manando directamente sobre la caja de piedra y, claro, sobre su contenido. Por la posición de las salpicaduras en la tapa, aquella sangre, supuestamente de Cristo, habría caído directamente sobre el Propiciatorio del Arca... de estar allí dentro.
Wyatt informó a las autoridades israelíes sobre su descubrimiento, pero éstas -bien por no creerlo, o por temer las reacciones tras una noticia de ese calibre-, le "recomendaron" mantener el secreto. Lo cierto es que, tras su gestión, Wyatt selló la entrada al túnel y aún hoy el Arca podría seguir allí abajo.



- El Arca en el monte Nebó

En la Biblia (Macabaeos 2, 1-8) se refiere como el profeta Jeremías ocultó secretamente el Arca y el altar de los holocaustos en una gruta situada en "el monte al que subió Moisés para contemplar la heredad del Señor". Ese monte desde el cual Moisés divisó la Tierra Prometida que nunca iba a pisar, pues murió en el desierto, es el antiguo monte Nebó (identificado hoy con el moderno Jaban an-Naba), un lugar que se encuentra a unos cincuenta kilómetros de Jerusalén, en línea recta, dentro ya de territorio jordano. Tal como señala el veterano ufólogo español Antonio Ribera en su artículo "En busca del Arca perdida", "no hace falta imaginarse lo que podría pasar, si esta sagrada reliquia judía cayese en manos árabes". Ribera asocia el Arca de la Alianza a la mítica máquina productora de maná, el alimento de los israelitas durante el éxodo.
Del texto bíblico podría deducirse que Jeremías retiró el Arca de su emplazamiento originario y lo trasladó al monte Nebó. Lo que no dice la Biblia es si el Arca fue llevada después a Jerusalén cuando los judíos regresaron de su exilio en Babilonia en el 538 a.C. y reconstruyeron el templo.
En los años veinte de este siglo, Anthony F. Futterer buscó el Arca en el monte Nebó. Al parecer la encontró, y antes de morir, dejó pistas de su emplazamiento a un tal reverendo Clinton Locy. En 1981, Tom Crotser, arqueólogo estadounidense visitó al reverendo y consiguió una copia de la inscripción que Futterer había visto fuera del túnel bajo el Nebó. Según Crotser, la traducción de esa inscripción era "aquí yace el Arca de la Alianza". Locy también proporcionó a Crotser un croquis del túnel, motivo por el cual este último viajó hasta Jordania en octubre de 1981.
En el monte Pisagh (en la misma cordillera del monte Nebó) encontraron una cavidad que se correspondía con la entrada de la gruta. Sin permiso oficial, quitaron la plancha de hojalata que cubría la entrada y se introdujeron en el pasadizo el 31 de octubre de 1981. Atravesaron varios ensanchamientos en forma de nichos y Crotser tuvo que romper dos muros de barro y roca que bloqueaban el camino. Hacia el final del pasadizo, encontraron otro muro más robusto y sin inscripciones. Al derribarlo apareció ante ellos una cámara tallada en la roca. Crotser opinaba que esta cámara estaba debajo de una antigua iglesia bizantina con la que se comunicaba mediante un pozo vertical. El investigador afirma haber visto en esa cámara la mismísima Arca de la Alianza. La describió como una caja de oro de 1,55 metros de largo por 93,5 centímetros de ancho y otros 92,5 de alto. No tocó la caja por temor a recibir una descarga, pero obtuvo varias fotografías y la midió.
Los querubines de oro no estaban en la tapa, aunque en una esquina de la cámara vio unos bultos envueltos en gasa que podrían ser las imágenes de los ángeles. También estaban los palos usados para transportar el arca y los anillos de oro en sus laterales. Después, Crotser y sus compañeros fueron a Ammán, donde intentaron infructuosamente interesar a las autoridades jordanas en su hallazgo.
A su regreso a Estados Unidos, la agencia de prensa UPI divulgó un comunicado en el que se afirmaba que se había encontrado el Arca. La noticia apareció en la mayoría de los periódicos del mundo. A pesar de ello, este hallazgo no encontró la notoriedad que buscaba, ya que la única fotografía del "arca" era de muy mala calidad y mostraba una caja de aspecto moderno con clavos y tiras metálicas, quizás cortadas a máquina.



- El Arca bajo el Templo

Los textos religiosos judíos registran dos paraderos del Arca. Según la Misná y el Talmud, fue enterrada en uno de los túneles secretos excavados bajo el monte del Templo. El enterramiento habría sido obra del rey Josías que, alertado por una profecía sobre la futura profanación del Sancta Sanctorum (Santo de los Santos) por los babilonios, la ocultó en una gruta secreta y cegada bajo la Setiyyah o Piedra de la Fundación, un axis mundi que no era sino el suelo del Sancta Sanctorum sobre el que reposaba el Arca.
Una cita del sabio árabe Maimónides (1135-1204) dice: "... cuando Salomón mandó levantar el Templo pronosticó su destrucción e hizo construir una cueva secreta, muy profunda, donde Josías dio instrucciones de esconder el Arca de la Alianza". Esta información, que Maimónides atribuye a un judío llamado Arabaita, pudo haber inspirado una expedición que en 1908 buscó el Arca bajo el antiguo Templo de Salomón. La Expedición Parker comenzó su tarea en el palacio-museo de Topkapi, en Estambul, donde el biblista sueco Walter H. Juvelius encontró un código sagrado en un manuscrito del Libro de Ezequiel. Afirmaba que ese código describía que el emplazamiento exacto de los tesoros perdidos estaba bajo el templo, en un lugar al que se accedía por un complicado sistema de túneles. Juvelius se asoció al capitán Montague Parker bajo el mecenazgo de la duquesa de Marlborough, para sacar el Arca de su presunto escondite.
Conseguir los permisos pertinentes para excavar bajo Jerusalén sólo fue posible gracias a una larga cadena de sobornos. Y gracias a ellos, entre 1909 y 1911 el grupo descubrió varios pasadizos secretos. Pero su búsqueda se detuvo bruscamente el 17 de abril de 1911 cuando Parker y sus hombres intentaron entrar en una gruta natural, justo debajo de la Roca Sagrada sobre la que estuvo colocada el Arca en la época del llamado Primer Templo. El atrevido británico y su equipo descendieron con ayuda de cuerdas a la gruta y empezaron a retirar las piedras que bloqueaban la entrada a una galería antiquísima. Desafortunadamente, uno de los celadores que estaba pasando la noche en el templo, oyó los ruidos de los trabajos de la expedición. Rastreo el desplazamiento del grupo hasta la Roca Sagrada, y horrorizado al descubrir extranjeros bajo el Sancta Sanctorum, corrió a la ciudad para avisar a la gente sobre la profanación que se estaba cometiendo. En menos de una hora, una multitud enfurecida por el rumor de que unos extranjeros estaban robando el Arca de la Alianza y la espada de Mahoma se concentró frente a los muros del Templo. El gentío estaba dispuesto a hacer pagar con la vida semejante delito aunque, por suerte, Parker y el resto de la expedición consiguieron escapar a Jerusalén y de allí al puerto de Jaifa, donde embarcaron precipitadamente. Parker no se trajo consigo ni una sola prueba que avalara la existencia de los tesoros de Salomón, pero sí demostró la existencia de túneles secretos bajo el templo. Una evidencia que podría confirmar que siglos atrás hubieran sido visitados por los templarios, quizás con más fortuna a la hora de arrebatar las codiciadas riquezas. Lógicamente, los monjes guerreros emplearon nueve largos años en excavar y buscar por los túneles, sin que nadie les importunase.
Randall Price publicó en 1993 en Messianic Times un artículo en el que afirmaba que los archivos rabínicos antiguos mencionan que el Arca fue sacada del Segundo Templo y escondida en un lugar secreto bajo el almacén de leña del Templo. El propio Price dice que "basándose en la descripción histórica de la situación del almacén de leña y del conocimiento actual de los pasillos subterráneos bajo el monte Moriah, se cree que hay un túnel que conduce a una cámara a unos cuarenta y ocho pies bajo la superficie, que se supone alberga el Arca". Una afirmación ésta perfectamente compatible con los hallazgos de Wyatt en sus excavaciones en 1979, en las que asegura encontró el Arca impregnada de la mismísima sangre derramada por Jesús durante la crucifixión. Sorprendentemente (o no) los trabajos arqueológicos de Wyatt fueron vetados por el Gobierno israelí antes de que culminasen. Lógicamente, de salir a la luz los descubrimientos de Wyatt, podría haberse demostrado que Jesús fue realmente el Mesías, el Hijo de Dios encarnado, cosa que los judíos no pueden admitir.



- El Arca en las ruinas de Gilgal

El arqueólogo Vendyll Jones comunicó en 1994 a la agencia de prensa Reuters que conocía la situación exacta del Arca gracias a unas fotografías de alta resolución de Israel tomadas desde un satélite de la NASA. Las imágenes mostraban una explanada rectangular, rodeada por los restos de una muralla. Después de tres meses de excavaciones, Jones y sus colaboradores concluyeron que aquel yacimiento reproducía a escala el Templo de Salomón.
Esta minirréplica se encuentra en Gilgal, la ciudad descrita en el Antiguo Testamento como el punto de partida para el ataque de Josué contra Jericó.
Jones declaró que la muralla exterior hacía las veces de pared ritual para el Tabernáculo, el lugar donde se supone se encontraba el Arca... o su réplica.
El Dr. Vendyll Jones -cuyas investigaciones inspiraron a Spielberg el personaje de Indiana Jones- sigue buscando en Israel el paradero del Arca de la Alianza. En la actualidad, Jones trabaja en Qumran, realizando excavaciones en las llamadas Cuevas de la Columna y las Especias. Su interés por este sitio surgió a raiz de descifrarse una parte del Rollo de Cobre encontrado en 1952, que consiste en una lista de objetos del Sancta Sanctorum del Templo, indicándose hasta sesenta y dos lugares donde se ocultaron objetos litúrgicos tras la destrucción del Segundo Templo. Vendyl Jones dice que el Arca de la Alianza está en la relación y se halla en la ciudad de Gilgal, tal como reivindicó él en su día.



- El Arca en Alemania

En su libro "La copa esmeralda", un coronel médico norteamericano, Howard Buechner, narra que el Arca de la Alianza, junto con el tesoro de Salomón, llegó a Francia gracias a los visigodos y no a los templarios. Este escritor afirma que el año 70 d.C., como consecuencia de un levantamiento de los judíos, el general romano Tito redujo a escombros la ciudad de Jerusalén y el Templo de Salomón que reformara Herodes.
Tras la destrucción, los romanos realizaron excavaciones para buscar el tesoro del templo, "peinando" también la zona de los establos. Pues bien: Buechner afirma que tuvieron éxito en sus trabajos y encontraron el Arca, así como otros tesoros de gran valor.
Tras ello, Tito envió el botín a Roma y ordenó erigir en el Foro un monumento que conmemorara la victoria sobre Palestina. En uno de los relieves del Arco de Tito se ve todavía hoy a un grupo de soldados transportando un enorme candelabro de siete brazos, que bien pudiera ser el que acompañaba al Arca en tiempos de Moisés. A pesar de la gran erosión de las figuras, se puede observar que dos soldados llevan algo suspendido entre dos palos apoyados sobre sus hombros.
Para el investigador inglés Michael Baigent, esa era el Arca. Según él, una vez en manos romanas pasaría de un emperador a otro hasta la cristianización del Imperio, cuando quizás iría a parar al Vaticano.
Pues bien: en el año 410 d.C., el rey visigodo Alarico se tropezó con ese tesoro durante el tercer asalto a Roma trasladándolo a Francia y escondiéndolo en el último reducto visigodo, al sur de Carcasona, en la provincia gala del Languedoc, cerca de los Pirineos.
Según Buechner, los visigodos habrIacute;an escondido el tesoro en una gruta, donde sería olvidado.
Pero en 1931 el historiador alemán Otto Rahn fue a Languedoc a buscar el Tesoro de salomón. Aunque no se sabe que encontró en esa primera vista, debió ser lo suficientemente relevante como para que Heinrich Himmler lo enviara de nuevo a realizar una exploración más a fondo en 1937, financiado por el partido nazi. Murió poco después y hubo que esperar hasta 1942 a que los nazis fueran derrotados en Rusia para llevar a cabo una misión que parecía imposible.
Otto Skorzeny, jefe del comando que rescató a Mussolini, fue quien dirigió el nuevo intento. Tras elegir un equipo compuesto por escaladores y alpinistas de primera fila, estableció su cuartel general en Montsegur. En primer lugar organizó una avanzadilla para reconocer las montañas cercanas y la fortaleza cátara, descubriendo la ruta que éstos usaron para escapar del asedio católico en el siglo XIII. Se trataba de una pared vertical y lisa, imposible de escalar, pero accesible para descender, quizás con el tesoro a cuestas.
Lo cierto es que al pie de esta pared encontraron un sendero que conducía a las cumbres más elevadas y, finalmente, a una gruta con "algo" dentro. Era el día 15 de marzo de 1944, la víspera del setecientos aniversario de la caída de Montsegur. Se piensa que los expedicionarios trasladaron el Arca y el resto del tesoro a Alemania, donde seguiría oculto, quizás en las Cuevas de Externstein, cerca de Wewelsburg, donde estuvo el palacio de Himmler.



- El Arca en Francia

En 1128 se produce el retorno a Francia de Hugo de Payns y al menos cinco de sus caballeros con un mensaje de Balduino II, Rey de Jerusalén, al Papa, demandando socorro por la falta de combatientes para proteger el nuevo reino cristiano. Pero Hugo de Payns no es un consejero del Rey, que por lo general se escogían para aquella clase de misiones, ni está enfeudado en Tierra Santa. De hecho, no es Balduino II quién envía al caballero templario, sino que "aprovecha" un viaje de este para encargarle la misión. Y Hugo de Payns parte con casi todos, sino con todos, sus compañeros. Es evidente que no se desplaza a todos los caballeros para transmitir un simple mensaje. Hubo una orden venida del otro lado; el propio San Bernardo, de forma muy explícita, reconoce en los preliminares de la Regla que va a dar a la Orden del Temple, tanto que ha llamado a los Caballeros, como que su misión ha sido cumplida. Y si los caballeros han sido desplazados en tan gran número es por que escoltaban algo que debía ser custodiado, algo particularmente valioso.
Estas conclusiones no se hacen a la ligera. Louis Charpentier, en su obra "El enigma de la catedral de Chartres", nos indica que en el pórtico norte de dicha catedral, curiosamente llamado de los "Iniciados", existen dos columnitas en cuyo relieve esculpido ostentan, una, la imagen del transporte del Arca en un carro de bueyes, con la leyenda Archa cederis ("obrarás por el arca"), y la otra muestra a un hombre que cubre o agarra con un velo el Arca, junto a un montón de cadáveres entre los que se halla un caballero en cota de malla, con la leyenda: "Hic amititur Archa cederis". Ni que decir tiene que la catedral de Chartres, en Francia, es de estilo gótico, y de origen, evidentemente, templario. Este mismo autor, desvela en la obra referida la curiosa disposición arquitectónica de la catedral, coincidente en ciertos aspectos con el desaparecido Templo de Salomón, e incluso con la pirámide de Keops en Egipto. Incluso en el interior de la Gran Pirámide, en la llamada "cámara del Rey" existe un "sarcófago" (sic) cuyas medias interiores son idénticas a las del Arca que Yavé mandó construir a Moisés. Además, el mismo Moisés y el pueblo hebreo que el guiaba venía del país de los faraones, donde Moisés fue iniciado en las ciencias, ya que fue criado como príncipe, según las Sagradas Escrituras. ¿Casualidades todas ellas?. Chartres, entre otros misterios, incluye el que a occidente de la parte baja del crucero sur de la catedral, hay una piedra rectangular, empotrada al sesgo en las otras losas, cuya blancura resalta netamente sobre el matiz grisáceo del enlosado. Esta piedra está marcada con una espiga de metal brillante, ligeramente dorado. Y cada año, el 21 de junio, un rayo de sol cae exactamente sobre la blanca piedra. Esta particularidad (parece improbable un capricho del enlosador) podría indicar algo, algo que, teorías diversas señalan como una señal de la oculta Arca. Aparte de la Catedral francesa, merece un puesto de honor la Abadía de Rosslyn, en Escocia, cercana a Edimburgo. Después de la disolución de la Orden del Temple, entre 1307 y 1314, muchos de los supervivientes se trasladaron a Escocia, y Rosslyn fue el último reducto templario. Algunos eminentes investigadores, como Robert Goodman, sospechan que podría ser el emplazamiento definitivo del Arca de la Alianza que los Templarios habrían llevado y escondido allí, junto con sus otros tesoros, nunca hallados.



- El Arca en el Vaticano

Otras fuentes afirman que cuando las tropas italianas desalojaron Eritrea, llevaban a Roma, como trofeo secreto, el Arca, conservándose desde entonces en el Vaticano, gracias a un favor del gobierno fascista de Mussolini.



- María: ¿La Verdadera Arca de la Alianza?

El Arca de la Alianza, mencionada más de 200 veces en el Antiguo Testamento y dos veces en el Nuevo, no sabemos donde está ahora o si todavía existe. Sin embargo, como podemos leer en el evangelio de Lucas 1:39-45, hay una Nueva Arca que es mucho más importante.
El Arca contenía tres cosas: los diez mandamiento, el maná y el bastón del sacerdote Aaron. Para los israelitas era la mera presencia de Yavéh, tan sagrada que tuvieron que cargarla con palos para no tocarla. Si alguien lo tocara, inmediatamente moriría (2 Samuel 6:7).
Cuando el Arca iba camino a Jerusalén, sucedieron tres cosas que se relacionan con el evangelio de Lucas - la Visitation:

  1. David en reverencia a Dios preguntó: "¿Quien soy yo para que el Arca de Yavéh me visitara?" (2 Sam 6:9).
  2. El Arca se quedó tres meses en un pueblo de Judea, cerca de Jerusalén, trayendo bendiciones para la casa de Obededom. (v. 11).
  3. Cuando el Arca llegó a Jerusalén, David brincó con alegría, danzando ante ella. (v.14). Isabel dice a María, "¿Quien soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?" Llena del Espíritu Santo, le dice a María que el niño saltó con gozo en su seno. Y la Virgen se quedó tres meses con su prima antes de regresar a su propia casa.

¿Estos paralelos son puras coincidencias? Los Padres de la Iglesia no lo pensaban. Ellos reconcieron a la Virgen María como la verdadera Arca de la Alianza. Por ejemplo San Atanasio dijo, "Oh, Virgen María, tu eres el Arca, el cofre de oro que contiene la verdadera maná es decir, la carne en que reside la divinidad".
Al final de la Biblia, San Juan tiene una visión celestial del Arca (Rev. 11:19). En el versículo siguiente descubrimos quien realmente es el Arca: "Una mujer vestida del sol, con la luna a sus pies".
Así podemos entender que el Arca era un signo - sombra de una realidad que viene. Es como una foto que representa algo real. Es como si alguien tuviera en su cuarto una foto de alguna persona muy querida, tal vez miraría la foto varias veces al día y rezaría por aquella persona. Pero si ella entrara a su cuarto, no va a mirar a las fotos, miraría a ella, es decir, no necesita la imagen porque la persona "está presente".
El Arca de la Alianza ha desaparecido de la historia. A pesar de diferentes teorias, no sabemos que pasa con ella. Pero no importa mucho, porque ahora tenemos la realidad, la persona representada por el cofre.
Sobre muchos de los altares se tiene el retrato de la "mujer vestida del sol, con la luna a sus pies." Es la Virgen María, a la cual muchos le rezan: "Arca de la Alianza, Ruega por nosotros".



- Conclusión

En la Biblia podemos encontrar en Macabeos libro II cap II, el instante de su pérdida . Jeremías intentaba salvarla del saqueo enemigo, subió al monte al cual había ascendido Moisés para contemplar desde él la tierra prometida y allí encontró una cueva. En ella la ocultó tapiando la entrada. Cuando Jeremías supo que alguno de los hombres que lo acompañaban habían vuelto para poner señales y no perder el camino, él les recriminó diciéndoles: "Este lugar quedará desconocido hasta que Dios vuelva a congregar a su pueblo y tenga de él misericordia, entonces dará a conocer el paradero de estas cosas..."
Y con la sentencia de Jeremías el Arca de la Alianza desapareció de la historia. Los judíos actualmente tienen en sus sinagogas una reproducción del arca que contiene la Torah y aguardan por la aparición del original. Esta "espera" , sin embargo, ha dado origen a una búsqueda que ha inspirado a creyentes y cazadores de fortunas durante milenios. La búsqueda sigue siendo hoy objeto de ficción popular. Ansiada por caballeros cruzados, místicos, arquéologos y aventureros, el Arca perdida de la Alianza ha inducido a generaciones enteras a la búsqueda.



Arca de la Alianza


Fuentes de información: * Sir Auras http://historia.templarios.net * Sergio Fuster. sergio@fuster.net








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